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Sección EUROCorps

"Cuando Europa está en peligro, nadie duda de quién acudirá a rescatarla. Ellos son los más formidables héroes reunidos con una misión: salvaguardar el "viejo continente".

Furia Alada, Ghost, Il Tiratore, Jewel, Oriasi y Wildwood. Todos juntos forman, ¡¡¡los EUROCorps!!!"

RESUMEN

Esta trama cuenta el primer día de Ghost como miembro de los EUROCorps y cómo ese día acaba en una misión en la siempre magnífica ciudad de Paris, para enfrentarse a una situación de pura locura.

TRAMA

Capítulo 1

Estaba siendo un día muy largo, me había pasado todo el día con McDonner esperando en Bruselas que los eurodiputados aceptasen mi ingreso en los EUROCorps. Nunca entenderé la cantidad de trámites burocráticos por los que hay que pasar para cualquier decisión en este equipo; me cuesta pensar en Tony metido en todo esto. Todo este rato he visto a McDonner mostrando una seguridad y una formalidad que nada tiene que ver con el chaval que conocí en la India hace tantos años, supongo que todo el mundo acaba madurando tarde o temprano.

- Adrian, ¿estás listo?- me preguntó McDonner

- Por supuesto- le respondí- ¿nos vienen a recoger aquí en la azotea?

El irlandés me sonrió y me puso una mano en el hombro mientras se llevaba la otra al comunicador de su oído.

- Más o menos. Radu, dos para la Sede Central.

De repente, nos envolvió una cegadora luz azul y, al recuperar la vista, ya no estábamos en el mismo lugar. El suelo de la azotea del Parlamento Europeo había desaparecido para dar lugar a una plataforma metálica de alta tecnología; el cielo de Bruselas había dado paso a una habitación amplia, iluminada con lámparas LED y con una gran consola de mandos manejada por Radu. Nos habíamos teletransportado a la Sede Central de EUROCorps, en Amsterdam.

- Me alegra volver a verte, Adrian- me dijo Radu[1] con una gran sonrisa.

- Lo mismo digo, parece que no he sido el único en aceptar la oferta de Tony- le contesté.

- Radu, ¿has avisado al resto del equipo?- nos interrumpió McDonner.

- Si, Will. Están esperándoos en la sala de reuniones- respondió Radu- Nos vemos por aquí, Adrian.

- Perfecto. Vamos a presentarte al resto del equipo- me dijo el irlandés comenzando a guiarme por un pasillo con varios despachos.

El lugar estaba impoluto y el silencio solo se rompía con el sonido de algunos secretarios y secretarias tecleando y contestando el teléfono.

- Luego podrás elegir despacho, tenemos unos cuantos aún vacíos.

- ¿Un despacho? ¿para qué necesito un despacho?- le pregunté al irlandés

- Para la parte más dura y peligrosa de ser parte del equipo, escribir los informes de misión- rió McDonner contestándome- Ahí está la Sala de Reuniones. Seguro que el resto del equipo te va a caer genial.

- Seguro que sí, y si no es así tampoco pasa nada- le respondí al líder de mi nuevo grupo- soy buen jugador de equipo.

- Entonces encajarás bien. Adelante, sígueme- me dijo McDonner, abriendo las puertas.

Al cruzar las puertas, me encontré con una sala grande, adornada con algunas fotos del equipo enmarcadas colocadas en las paredes, varios monitores de entre los que sobresalía uno de unas cien pulgadas y una mesa redonda con una docena de sillas de las que solo había cuatro ocupadas. Allí sentados estaban los demás miembros del equipo.

- Chicos, os presento a nuestro nuevo compañero- comenzó a decir el irlandés- Algunos ya lo conocíamos, pero para los que no hayáis coincidido con él, os lo presento.

Hice un gesto de saludo con la cabeza, mientras observaba las reacciones de los demás.

- Su nombre es Adrian Beckmann, natural de Alemania, un trabajador de equipo que lleva en esto desde hace mucho. Podéis llamarle Ghost- prosiguió McDonner

Tony, sonriente, se levantó y me estrechó la mano.

- Sono felice que aceptaras mi oferta[2]- me dijo- ¿Te han dado muchos problemas los enchaquetados de Bruselas?

- Como siempre pasa con los burócratas, se lo han tomado con calma, pero McDonner ha acelerado el proceso.

Tras él se levantó y se acercó a mi una chica castaña, con un traje rojo oscuro y dorado, que lucía unas enormes alas cobrizas. La conocía de los medios, era Furia Alada.

- No lo acapares, Tony- dijo ella- los demás también queremos conocerlo. Soy María Salgado, es un placer conocerte por fin. Estos dos -dijo, señalando a McDonner y a Tony- me han hablado muy bien de tí.

- El placer es mío. Espero estar a la altura de lo que os hayan contado- le respondí.

- María, Tony, hacedme un favor y sentaos- les dijo Will- Vamos a dar una imagen formal durante más de diez minutos.

- A sus órdenes- dijo la chica, mientras Will no pudo ocultar una sonrisa sincera.

Will volvió a poner gesto serio y siguió hablando.

- Sigamos con las presentaciones- dijo, haciendo un gesto para que una chica de poco más de veinte años, morena y con unos intensos ojos verdes se levantase- Te presento a Valeria Asbóth, también conocida como Oriasi. Probablemente la persona más fuerte de todo el continente.

-Encantado de conocerla, señorita- le dije a la chica, cuyo gesto era severo y serio.

- ¿Seguro? Soy drackyana, no se si un alemán comulgará con que yo esté aquí- definitivamente Oriasi tenía un problema conmigo.

- Para mí la nacionalidad de mi equipo no tiene ninguna importancia- le dije sin apartar la mirada- En mi equipo quiero a los mejores para cubrirme la espalda y, por lo que he visto y leído sobre tí y tus compañeros, estoy en el lugar adecuado. Y, desde luego, puedo asegurarte que mientras yo pertenezca a este equipo, podéis contar con que me dejaré el pellejo para manteneros a salvo.

- Eso espero- me contestó la chica con cara de pocos amigos.

- Valeria, es suficiente- dijo McDonner- Por último, pero no por ello menos importante, te presento la señorita Jousset, alias Jewel. Además de en las misiones, trabaja para el equipo como community manager.

La chica, de veintitantos años y con el pelo corto y teñido de azul, se levantó y se dirigió hacia mí tendiéndome la mano.

- Encantada de conocerte, El cargo realmente es el de directora de relaciones institucionales- dijo Jousset- espero que no te moleste, pero tengo trabajo que hacer. Solo he venido porque el Sr. McDonner gusta de la teatralidad. Cuando quieras, puedes venir a mi despacho y hablamos sobre las cuestiones de la visión pública que vamos a dar de tí.

- Si es lo que hay que hacer, iré encantado en cuanto pueda- le dije a la chica francesa.

- Lamentablemente, los temas de imagen y publicidad tendrán que esperar, señorita Jousset. Creo que es buen momento para organizar los horarios de entrenamiento; a fin de cuentas, somos héroes. Nuestra prioridad debe ser estar listos para todo- esto último lo dijo mirando fijamente a Jousset-. Por favor, tomad asiento- dijo McDonner sentándose a la mesa

Todos nos sentamos, quedando libres la mitad de las sillas; se ve que la idea de nuestros financiadores es que el equipo llegue a duplicar su tamaño en algún momento. El irlandés se sentó entre Tony y la señorita Salgado, viéndose claro que son sus más allegados; Valeria estaba sentada a un par de sillas de distancia de mí, junto a Jousset, que se había sentado lo más lejos posible de McDonner. Parece que en todas partes se forman bandos. McDonner comenzó a explicar que los horarios de entrenamiento se duplicarían con mi entrada en el equipo, para acelerar mi periodo de adaptación al equipo. Me gusta que tenga tan claro cómo deben hacerse las cosas. Además, nos entregó a todos una lista con las contraseñas de seguridad de los diferentes niveles del edificio.

- Y, bueno, con esto creo que hemos terminado- nos dijo McDonner- A no ser…

El irlandés miró a María, que asintió y se levantó junto a él.

- Tenemos que contaros algo- dijo la chica- Lo decidimos hace un tiempo, pero no hemos querido decir nada hasta estabilizar nuestra situación con todo este ajetreo de la base nueva y demás.

- ¿Pero pasa algo malo?- preguntó Valeria, seria

- Para nada- contestó Will- María y yo vamos a casarnos.

María sacó un anillo de un bolsillo y se lo puso.

- ¡Maldito irlandés borracho!- exclamó Tony con una gran sonrisa- ¿Y te lo has tenido callado?

Todos se levantaron y felicitaron al futuro matrimonio, aunque al igual que durante el resto de la reunión, la señorita Jousset fue la menos efusiva con McDonner. Yo fui cordial, pues los conozco poco aún, pero me alegraba ver que, incluso en un trabajo como este, había quién era capaz de encontrar una felicidad plena. Eso me hizo pensar en Alice, y en que a pesar de llevar un día sin verla, ya la echaba de menos; pero eso se solucionaría en cuanto la llamase más tarde.

La chica drackyana me sacó de mis ensoñaciones con un emocionado grito.

- ¡Claro que seré tu dama de honor!- decía- Tengo mucho que hacer... flores, vestidos… ¡la despedida de soltera!

Todos rieron, incluso la señorita Jousset, que se notaba sentía gran aprecio por Valeria y María.

-Bueno chicos- retomó McDonner- Doy la reunión por finalizada. Valeria y Tony, ¿podéis enseñarle el resto de la base a nuestro nuevo compañero? yo tengo que charlar con la señorita Jousset un rato.

- ¡Pero Will!- dijo Valeria- ¡¿No has oído que tengo muchísimo que hacer?!

- Pero…- el irlandés no consiguió decir más cuando volvió a ser interrumpido.

- Deja a la chica que haga sus cosas- me sorprendí diciendo en voz alta

- Sí, yo acompañaré a Tony y Adrian en la visita privada- continuó María

McDonner se lo pensó un segundo y asintió. Valeria me miró y me dedicó una sonrisa, la primera desde que me conoció un rato antes, y salió corriendo.

- ¡Tengo muchas llamadas que hacer!- dijo Valeria- Un placer conocerte, Adrian

- Bueno, amici- me dijo Antonio- síguenos. Te enseñaremos el lugar.

Tony y María salieron conmigo de la Sala de Reuniones, dejando solos a McDonner y a la señorita Jousset.

- Bueno Jousset, vamos a hablar en serio de una vez- decía McDonner

- Ya era hora- respondió la francesa justo antes de que se cerrase la puerta y no pudiese oír nada más.

María y Tony cruzaron una mirada cómplice y ya no pude esperar más. Les pregunté.

- ¿Qué problema hay entre esos dos?- les dije

- Que se parecen demasiado en algunas cosas y demasiado poco en otras- respondió María

Tony, con cara de asombro, replicó.

- ¿Cómo puedes decir que se parecen?- el italiano estaba claramente de parte de McDonner en el conflicto- Mientras que Will y tú montasteis todo esto, ella ha entrado por la fuerza, y creyéndose la jefa suprema cuando he tenido que pasarme meses entrenándola para que no sea un estorbo en las misiones.

- ¿Por la fuerza?- pregunté- ¿No la queríais aquí?

- A ver, en nuestros estatutos existe la opción de que el Parlamento nos imponga un miembro, siempre que haya plaza disponible- me explicó María- Nini ha sido la primera en unirse a nosotros así, después de que el BREXIT saliese adelante cuando nuestra base estaba en Londres, en parte, por nuestra imagen pública...

- Según ellos- interrumpió Tony, tajante- No se nos puede culpar de que los británicos no quieran saber nada de la Unión Europea.

- Creo que lo entiendo- les dije- El Parlamento os la ha colocado para que ayude en las relaciones con la prensa y, al menos algunos, no estáis muy contentos con eso.

- Al principio, ninguno- dijo María- Pero ha demostrado suficiente como para que olvidemos que entró con demasiada fuerza- añadió, queriendo quitarle hierro al asunto- Pero una cosa está clara; su trabajo está funcionando.

- Si, nuestra popularidad ha aumentado con los uniformes nuevos y haciéndonos fotos con la gente que salvamos- comentaba Tony-, pero sigue sin ser excusa para llegar creyéndose más de lo que era...

- ¡Basta ya, Antonio!- interrumpió María- Es cierto que no entró bien en el equipo, pero se ha esforzado, trabajando más horas que ninguno de nosotros excepto Will, ha aprendido a luchar y es muy buena en lo suyo, y nos consiguió el patrocinio de Eotech. No creo que esté bien que intentes poner a Adrian en su contra.

La cara de Tony se puso roja, no tengo claro si por enfado o por vergüenza, pero cuando parecía que iba a responder, María le puso la mano en el hombro y le dijo:

- Además, ya estamos en la enfermería, no querrás que tu sobrina te escuche hablar mal de nadie.

- ¿Tu sobrina también está aquí?- le pregunté a Tony

La cara de Tony cambió por completo al oír la palabra sobrina, se relajó y se llenó de orgullo.

- Sí, imagino que estará aquí dentro con Fiorella- respondió el italiano, abriendo la puerta de la enfermería.

Dentro se veían todo tipo de equipos médicos y organizándolo todo Fiorella, la hermana de Tony, con su hija Francesca en brazos.

- ¡Ven con tu tío, enana!- dijo Tony acercándose con los brazos abiertos hacia el bebé que respondía con una enorme sonrisa

- ¡Adrian, bienvenido![3]- me dijo Fiorella mientras dejaba a su pequeña hija en los brazos de su hermano- Mi maridito [4] me ha avisado de que acababas de llegar y esperaba tu visita.

- Gracias- le contesté- Me alegra veros bien a toda la familia. Es bueno saber que no tengo que empezar desde cero con todo el personal.

- Seguro que cambias de opinión cuando te pida que le ayudes a cambiarle el pañal a Francesca- dijo María, riéndose

- Y lo haré- añadió Fiorella, siguiendo la broma- ¿Y Alice?, ¿no ha venido contigo?

Ojalá Alice estuviese aquí conmigo, pero tras todo lo que ha pasado últimamente[5], ha preferido quedarse echando una mano en la mansión. Después de cenar la llamaré para ver cómo le ha ido el día.

- No ha podido venir aún- le respondí- Está arreglando algunos asuntos en Estados Unidos.

- Pues mándale un abrazo de mi parte cuando hables con ella- añadió la italiana

- O sea, que existe una "Señora Beckmann", ¿eh?- me dijo María, dándome con el codo repetidamente en el brazo- Pues que sepas que puede venirse a vivir aquí contigo si quieres. La parte residencial del edificio está pensada por si los miembros del equipo vienen con su familia.

-Se lo diré- le respondí-, pero no le digáis a ella lo de "Señora Beckmann". No estamos casados y no creo que estemos en ese punto aún- añadí, sorprendentemente, riéndome

- Ya arreglaremos eso- dijo Fiorella- Si hemos conseguido que Will y María den el paso[6], no creo tú te nos resistas mucho.

Tony, con su sobrina en brazos, reaccionó sorprendido, mirando a su hermana.

- ¿Tú sabías lo de la boda?

- Sí, me lo dijo María hace dos semanas- respondió Fiorella a su hermano

- No podía estar sin que nadie lo supiese, así que se lo dije a ella- dijo María- Además, pensé que sería la única capaz de guardar el secreto- añadió, mirando a Tony con cara exageradamente acusadora- Aún me acuerdo de cuando “se te escapó” lo de las entradas del concierto de “Love of Lesbians”.

Las chicas rieron y yo no pude más que hacer lo mismo.Y todo eso mientras Tony, que siempre había sido un tipo bastante duro, bailaba con un bebé. Definitivamente, estaba en un buen lugar para empezar de nuevo, rodeado de buena gente; y eso que aún no llevaba una hora aquí, de verdad que empezaba a creer que iba a ser un buen primer día de trabajo.

Odio equivocarme. Comenzó a sonar una alarma por toda la base. Tony reaccionó de inmediato dejando a Francesca en los brazos de su madre, mientras María ya abría la puerta para salir de la enfermería. De repente, se oyó la voz de McDonner.

- Situación de emergencia en París. Nos vemos en el teletransportador.

Llegamos al teletransportador a la vez que la señorita Jousset y Valeria, mientras que McDonner ya nos esperaba allí, con Radu a los controles de la máquina.

- ¿Qué pasa en París?- preguntó la señorita Jousset

- Parece un brote de locura colectivo en una zona localizada- respondió McDonner- La policía ya ha acordonado un perímetro y nos esperan para que controlemos a los afectados en espera de encontrar cómo revertir los efectos.

McDonner me miró fijamente.

- Adrian, aún no hemos compartido ninguna sesión de entrenamiento. Si prefieres quedarte atrás, lo comprenderé.

- Es una misión de contención- le respondí- Me valdrá para ver cómo trabajáis juntos y el nivel de riesgo parece bajo.

- Perfecto- concluyó McDonner- Radu, seis para París.

- Como digas, jefe- respondió Radu antes de que nos envolviese la luz azulada del teletransportador.

Cuando recuperamos la visión nos encontrábamos en París, rodeados de toda clase de gente que se comportaba de forma extraña. Gritaban, corrían, rompían cosas y toda clase de comportamientos estrafalarios.

Y allí estábamos Wildwood, Jewel, Furia Alada, Il Tiratore, Oriasi y yo mismo, Ghost, dispuestos a ayudar en mi primera misión con los EUROCorps.

A nuestra derecha, había un hombre de unos setenta años, apoyado en una farola completamente desnudo, al que Il Tiratore le dijo:

- Señor, tápese un poco, está usted demasiado fresco para mi gusto.

- Creo, caballero, que la palabra que busca es "invisible"- respondió el hombre

- ¿Y de verdad querías venir?- me dijo María- Esto si que es un primer día de locos.

Capítulo 2

Estábamos rodeados de personas que habían sufrido un ataque de locura colectivo, por lo que nuestra misión principal como EUROCorps era contener al gentío sin hacerles daño. Wildwood repartió instrucciones.

- Chicos, la policía ha preparado un área de contención en el lado este de la zona- explicó- Mientras Jewel y yo usamos nuestros poderes para acotar el perímetro, vosotros intentad redirigir a esta panda de tarados a la zona de contención.

Nos pusimos manos a la obra. La escena era desconcertante, con tantas personas comportándose como locos con la imagen del museo del Louvre de fondo. Wildwood y Jewel hacían retroceder a los afectados, mientras los demás agarrábamos al gentío, llevándolos de uno en uno hacia la zona que había habilitado la policía; Oriasi los agarraba de dos en dos, llevando una persona en cada brazo sin ningún esfuerzo; Furia Alada los atrapaba como un ave rapaz, cayendo desde el cielo para cazar a su presa; Il Tiratore y yo mismo teníamos que hacerlo a la vieja usanza, usando nuestro conocimientos marciales para inmovilizar a los afectados sin dañarlos.

Era increíble la eficacia con la que todos hacían su parte, como una máquina bien engrasada; me sorprendió mucho ver que, a pesar de la tensión que se notaba entre McDonner y Jousset en la base, estaban muy bien compenetrados durante la misión. Combinaban sus poderes de forma que, primero Jewel creaba sus extraños constructos tubulares, para acto seguido ver la espesa vegetación aprovechar esos tubos para avanzar la barrera. En menos de dos minutos habían acotado el perímetro, de forma que nos habían hecho una especie de pasillo por el que "pastorear" a los afectados de forma mucho más controlada.

Los policías, por su parte, inmovilizaban a las personas que les acercábamos, colocándoles camisas de fuerza y cascos para impedir que se hiciesen daño solos.

- Está siendo fácil, ¿verdad, chico nuevo?- me dijo Valeria con una sonrisa- No te acostumbres, no suele ser así.

- Esperemos a que acabe antes de cantar victoria- le respondí- No sabemos de dónde ha surgido el brote.

- Ghost tiene razón- dijo McDonner por los comunicadores- Debemos dar por hecho que esto no ha sido una situación fortuita. Furia Alada, deja que el resto se encargue de los afectados que quedan y busca algo inusual más allá del perímetro.

María comenzó a volar en círculos cada vez más amplios mientras nosotros terminábamos el trabajo entre los aplausos y vítores de los curiosos que nos miraban y grababan con sus teléfonos. Esto sí que era algo nuevo para mí.

- Colócate al lado de Wildwood- me dijo con disimulo la señorita Jousset- Es tu primera misión, que se te vea.

McDonner, Valeria y Tony estaban estrechando las manos de los policías que nos habían ayudado. Mientras, aunque Jewel también comenzó a estrechar manos, me llamó la atención que parecía hacerlo siempre de espaldas a las cámaras que comenzaban a llegar.

Yo me coloqué cerca de Wildwood y comencé a estrechar manos también.

- Buen trabajo, chicos- no paraba de decirles McDonner a los policías, de una forma que me recordaba mucho a Will Smith en la película "Hancock", por lo que reprimí mis ganas de reírme.

La prensa se abrió hueco hasta llegar a McDonner.

- Wildwood, ¿qué ha pasado aquí?, ¿quién es el hombre que te acompaña?, ¿es un nuevo miembro de los EUROCorps?- preguntaba una reportera.

McDonner miró de reojo a la señorita Jousset, que asintió también con disimulo.

- ¿Te refieres a este hombre? ven, acércate- dijo el líder del equipo, poniéndome una mano en el hombro y acercándome a él- Os presento a... Esperad un momento.

En los comunicadores se oía la voz de María.

- Chicos, he visto algo- decía Furia Alada- Hay un grupo bastante sospechoso saliendo del Louvre. Están armados y visten de negro. Se han montado en una furgoneta negra y se dirigen al norte.

- Síguelos manteniendo distancia de seguridad- dijo McDonner- que no te vean.

Wildwood sacó una semilla del bolsillo y la lanzó al aire.

- Montaos, chicos. Nos vamos- nos dijo el irlandés mientras la semilla crecía hasta convertirse en un tallo tan amplio como para montarnos todos.

Montados en ese tallo, nos alejamos de la zona mientras nos aclamaban.

- ¿Cómo te acostumbras a esto?- le pregunté a Tony

- ¿Estás de broma?- respondió el italiano, sonriendo- Tras tantos años en el negocio de salvar el mundo, por fin podemos tener algo de reconocimiento. Yo me acostumbré a los quince minutos.

- Yo le entiendo, Sr. Beckmann- dijo Jewel- Aunque soy especialista en mejorar la imagen pública de los demás, yo tampoco estoy cómoda ante las cámaras.

María interrumpió la conversación por el comunicador.

- Equipo, los sospechosos han llegado al puerto de le Havre y han parado el vehículo frente a un barco con un ojo pintado en el costado; es fácil de encontrar- María cambió su tono de voz, ahora parecía tener más urgencia- ¡Joder, creo que tienen un rehén!, aparte de los sospechosos, baja del coche una chica- decía Furia Alada- Voy a intervenir.

- Recibido, llegamos en un minuto- respondió McDonner- Ten cuidado.

- Déjame algún pringado al que machacar- añadió Valeria

El tallo sobre el que íbamos montados aceleró. Parece que a McDonner no le gusta que su prometida pelee sola. Puedo comprenderlo pero, por los vídeos que he visto de María, puede apañarse sola más que bien.

Cuando llegamos, analizo la situación. Furia Alada está peleando con cinco tipos con vestimenta negra de corte paramilitar y máscaras mientras que una chica de no más de quince años vestida de forma extraña, mezclando ropas de varias épocas, con una caja de madera en la mano corre hacia el barco del ojo pintado dando gritos. Del barco salen una veintena de soldados ataviados igual que los que acababa de derrotar María.

- La chica es la jefa- digo en voz alta

- Sí- dijo Tony- y parece que protege esa pequeña caja de madera. Es bastante antigua por lo que veo, quizás es lo que se han llevado del museo.

Nadie suele decirlo en voz alta, pero estos conocimientos del italiano, claramente vienen de sus viejos tiempos como ladrón.

- De acuerdo- dijo McDonner mientras nos reunimos con Furia Alada- Un plan sencillo. Machacamos a estos tipos y recuperamos la caja.

- Me apunto- respondió Oriasi sonriendo.

La joven chica que parecía al mando de los soldados se dirigió a nosotros.

- ¡Hola!- dijo con tono amistoso- ¿Queréis algo?

No fui el único sorprendido, por lo que pude ver en la cara de los demás.

- Esto... creo que os habéis llevado algo del museo- dijo Wildwood- Nos gustaría recuperarlo y devolverlo a su sitio.

La chica torció el gesto antes de responder.

- No sé, me gustaría quedármela- dijo mirando la caja- Sí, me la voy a quedar.

- Yo no lo veo tan claro- dijo McDonner- Ya sabes, por el tema de que somos héroes.

- ¡Ah, vale!- respondió la cría, con una inocente sonrisa en su rostro- No te preocupes por eso, yo soy una supervillana- su cara se desencajó, mostrando una imagen de pura locura- ¡Acabad con ellos, niños!

Abrió los brazos y, mientras los soldados avanzaban, los iba tocando a todos. Los esbirros de la muchacha comenzaron a disparar a diestro y siniestro; fue extraño porque hacía un momento, parecían muy profesionales y, de repente, se habían vuelto descuidados, como si también estuviesen locos.

- ¡Oriasi y Furia, embestidlos!- dijo Wildwood tornando su piel robliza y rodeándose de raíces que formaban una armadura a su alrededor- ¡Jewel, tu ponte detrás mí! te abriré camino hasta los soldados para que puedas cegarlos con tus bastones. Tony y Adrian, recuperad la caja; yo me encargo de que no os ataquen.

La pelea comenzó como cabría esperar, con las balas rebotando sobre el cuerpo de Oriasi, que chocó en carrera con un grupo de soldados, haciéndolos salir despedidos por todas partes; Furia Alada, sin embargo, esquivaba los disparos con gracilidad, aprovechando los momentos de recarga de cargadores para caer sobre nuestros enemigos hiriéndoles con sus garras. Yo disparaba para cubrir a Il Tiratore, que comenzó a lanzar proyectiles hacia la chica de la caja, que bailaba al son de una música imaginaria, esquivando cada proyectil. McDonner avanzaba hacia la pelea, cubriendo a Jewel de los disparos, y lanzando golpes a diestro y siniestro a los soldados que intentaban pararle.

- ¡Tony, a la caja!- le dije al italiano mientras entré en fase corriendo hacia la chica

- ¡Te cubro, amici!- respondió, lanzando una lluvia de proyectiles a través de mi cuerpo, que golpearon a varios soldados.

La chica se sorprendió al verme correr directa hacia ella, y se lanzó hacia mí, atravesándome. Al girar para mantenerme a la vista, ya estaba hecho lo que necesitaba.

- ¡Ahora, Tiratore!- grité

El italiano aprovechó que la chica estaba de espaldas y lanzó un proyectil que impactó con la caja de madera, lanzándola por los aires.

Yo salí del estado de fase para poder agarrar la caja, pero una ráfaga de disparos me lo impidió. Los disparos venían de uno de los soldados que aprovechó el momento para coger la caja él mismo y salir corriendo hacia el barco.

Mi primer instinto fue correr detrás de él, pero entonces ví algo que me hizo cambiar de opinión.

En la batalla, Wildwood había llegado hasta la chica.

- ¡Ríndete!- le dijo- No tienes salida posible.

- Bueno, eso es una forma de verlo- le respondió la muchacha- pero Paradox siempre encuentra una salida.

Con una velocidad sobrehumana, la chica golpeó a McDonner con el dedo en el pecho. Lo que ocurrió luego no tenía sentido; Wildwood comenzó a lanzar ataques con sus raíces , pero no a nuestros enemigos, si no a todos nosotros.

- ¡Will, para!- gritó Furia Alada antes de ser golpeada por el hombre con quien pensaba casarse.

Yo conseguí evitar un demoledor ataque de mi nuevo líder entrando en fase de nuevo, y Oriasi se interpuso en la "tormenta" de raíces que iba directo hacia Jewel, la cual comenzó a crear su constructos alrededor de McDonner, con la clara intención de inmovilizarlo. Pareció funcionar, pero solo durante unos segundos. Las fuerzas enemigas habían incrementado sus fuerzas con Wildwood de su parte y no desaprovecharían la oportunidad. Los soldados volvieron a la lucha con aún más ímpetu que antes.

Paradox bailaba y reía detrás de McDonner, disfrutando del caos que estaba surgiendo a su alrededor.

Il Tiratore, por su parte, repartía golpes a los soldados que le rodeaban, noqueándolos; tenía a uno de ellos agarrado por el cuello, intentando asfixiarle lo suficiente para dejarle inconsciente y, entonces, vi que sus ojos se abrieron de par en par al tiempo que arrancaba la máscara del tipo.

- ¡¿Cordones?![7]- dijo el italiano, reconociendo tanto la cara del soldado como el tatuaje con forma de corona de su cuello- Equipo, esto es serio, ¡estos vaffanculi son de PRISCU!

Mientras, yo seguía ocupado con un grupo de soldados que intentaban dispararme; Oriasi había conseguido que McDonner se centrase en atacarla solo a ella, por lo que tenían una lucha encarnizada entre los dos que no tenía ni idea de cómo acabaría; Furia Alada, ya recuperada, atacaba con todo lo que tenía a los soldados que se interponían entre ella y Paradox. Algo me llamó la atención... ¿dónde estaba Jewel?

Entonces vi su silueta en las alturas, corriendo sobre sus constructos en dirección a Paradox. Cuando llegó a la zona, comenzó a bajar, pasando de un tubo a otro. Decidí darle una ayuda, por lo que comencé a disparar a Paradox, para que centrara su atención en mí.

Eso fue suficiente para que mi compañera consiguiese saltar y colocarse frente a Paradox.

- ¿Eh?, ¿quién?- dijo Paradox, sorprendida

- Soy Jewel- respondió- Deberías haber traído gafas de sol, a veces el brillo de las joyas puede cegarte- añadió entrechocando sus bastones especiales frente a la cara de Paradox, soltando un fogonazo de luz que aturdió a la villana.

Entonces lo ví. No sólo ella estaba aturdida, sino todos a los que había afectado con su locura. En ese momento me dí cuenta de algo: según los archivos, McDonner tenía una gran resistencia al control mental cuando se encontraba en forma robliza, por lo que lo que estaba ocurriendo no era algo totalmente psíquico; si a eso le añadíamos la reacción de todos los afectados al aturdirse Paradox, es posible que su conexión fuese alguna forma de enlace entre los sistemas nerviosos de la chica y sus víctimas. Si queríamos recuperar a McDonner, debíamos reiniciar el sistema nervioso de Paradox.

Jewel aprovechaba esos momentos de aturdimiento para conectar varios golpes con sus bastones sobre el abdomen de Paradox, sin mucho resultado. Según pasaban los segundos, la villana recuperaba el sentido y comenzaba a esquivar golpes.

- ¡Jewel, no dejes que te toque!- le dije a mi compañera, pero era demasiado tarde.

Paradox aprovechó el impulso de uno de los golpes fallidos de la heroína francesa para agarrarla por el brazo.

- Vete a jugar, niña- le dijo la villana a Jewel, que comenzó a crear constructos tubulares en las zonas en que nos encontrábamos sus compañeros.

Esquivar los disparos y las cuchilladas de los soldados mientras surgían tubos translúcidos a mi alrededor se estaba convirtiendo en un problema, pero tras tantos años de entrenamiento y misiones, sólo era cuestión de tiempo vencer a mis enemigos. De hecho, el surgimiento de los constructos de Jewel empezaban a estorbarles a ellos casi más que a mí.

Mientras, vi como Tony, tras haber despachado a sus soldados, se lanzó a ayudar a Oriasi en su enfrentamiento con Wildwood, que estaba cada vez más descontrolado a pesar de que los golpes que la chica le estaba propinando eran demoledores. Furia Alada, sin embargo, se lanzó hacia Paradox dispuesta a golpearla con sus garras.

- ¡Te vas a enterar, niñata!- gritaba María- ¡te has metido con el grupo equivocado!

No podía permitirle hacerlo, si alcanzaba a tocarla, seguro que también se vería afectada por la locura de Paradox, por lo que aproveché uno de los tubos de Jewel, para impulsarme fuera de mi combate y chocar con la heroína alada antes de que alcanzase su objetivo.

Paradox reía viendo la escena.

- ¿Tú también te has vuelto loco, Adrian?- me preguntó María

- No, pero si la tocas, tú sí- le respondí

Sobre nuestras cabezas, pasó el cuerpo de Il Tiratore, al que Wildwood había lanzado por los aires. Por suerte, Tony sabía cómo caer de pie para no hacerse daño. Lo malo es que cayó junto a Paradox que, sin que el italiano pudiese hacer nada para evitarlo, le dió un beso en la mejilla.

- La niña de las alas es malísima- le dijo la villana a Tony- ¿Qué hacemos ahora?

Pude sentir cómo se nublaba el juicio de Tony, que miró a María con rabia.

- ¡Apártate de ella, Adrian!- me gritó Tony- ¡Es peligrosa!- y comenzó a lanzar proyectiles contra Furia Alada, que emprendió el vuelo para esquivar los ataques.

- ¡Ghost, yo me apaño con Tony!- me dijo María- Tú recupera la puta caja

En ese momento ví que Paradox estaba subiéndose al barco y salí corriendo hacia ella, pero no conté con Jewel, que se interpuso en mi camino.

- No tengo tiempo para esto- dije, entrando en fase para atravesarla

- ¿Y para esto?- me respondió, entrechocando sus bastones y cegándome con el destello de colores que ella misma resistía sólo gracias a su visor.

Esos momentos de ceguera fueron muy confusos. Ya no oía disparos, por lo que entendí que ya no quedaban soldados en el combate. Las sirenas de policía se acercaban cada vez más, así como, al menos, un helicóptero. Se oía a McDonner bramar con cada golpe recibido y a Valeria maldecir con los que recibía ella. También se oía como los proyectiles de Tony cortaban el aire y el aleteo de María. Además, escuché cómo Jewel canturreaba lo que parecía una canción de cuna mientras intentaba pegarme, a pesar de estar en fase y ser completamente inútil.

Cuando comencé a recuperar la visión, salí de mi estado de fase y empecé a esquivar los golpes que me intentaba propinar la señorita Jousset, pero la verdad es que se notaba que Tony la había entrenado bien y me golpeó un par de veces antes de conseguir retorcerle un brazo para inmovilizarla.

Fue entonces cuando vi a Paradox en el barco, con la pequeña caja de madera en la mano y una sonrisa de completa satisfacción.

- ¡Ya nos vamos, niños!- dijo la villana- ¡Dejad de jugar o quedaos aquí para siempre, como vosotros queráis!- rió

Algunos de los soldados que aún estaban conscientes, comenzaron a ir hacia el barco cuando, de forma completamente inesperada, el barco explotó.

Ví cómo la sorpresa y la rabia se apoderaban de la cara de Paradox mientras salía despedida por los aires para caer frente a mí, mientras la caja de madera se le escapaba de entre los dedos para acabar donde estaban McDonner y Valeria.

La joven villana había sufrido todo el impacto de la explosión, pero seguía consciente, aunque aturdida. Ese aturdimiento volvió a verse en los afectados, lo que Furia Alada aprovechó para inmovilizar a Tony y Valeria para tumbar a Wildwood de un puñetazo.

Paradox comenzó a levantarse, pero sangraba por la explosión, y se tambaleaba. Su mirada estaba fija en la caja. Vi mi oportunidad y no la desaproveché; corrí hacia ella formando en mi brazo una espada corta en fase energética y lo "clavé" en la base del bulbo raquídeo de la villana, que gritó antes de caer inconsciente.

Unos minutos después

El fuego en los restos del barco iluminaba la noche, así como las luces de los coches de policía. Ya todo el equipo estaba recuperado de los efectos de Paradox. Valeria me miró mientras se colocaba bien la capa, que había perdido durante su pelea con Wildwood, y me dijo:

- Lo has hecho bien alemán. Quizás sí podamos trabajar bien juntos, después de todo.

- Después de haberte visto en acción, lo que es seguro es que nunca me pondré en tu contra- respondí, riéndome

Tony se acercó al equipo mirando fijamente la pequeña caja de madera.

- Es falsa- dijo el italiano

- ¡¿Cómo?!- respondió Valeria

- Eso no tiene sentido, Tony- añadió María- ¿Quién iba a formar todo esto por una caja falsa?

- Digo que esta es falsa- respondió Tony- No que la que robaron en el museo lo fuese.

McDonner y yo nos miramos y me dijo:

- ¿Crees que le han dado el cambiazo a Paradox?

- Seguro que sí- le respondí- Nosotros no hemos provocado la explosión y seguro que ella tampoco- añadí, señalando a la villana inconsciente e inmovilizada.

- Entonces hay algún capullo detrás de todo esto- dijo McDonner, resolutivo- Si la explosión no ha borrado sus huellas en todo este asunto, lo encontraremos.

- ¡Eh, mirad!- interrumpió Valeria- La bella durmiente está despertándose.

Wildwood y yo mismo nos acercamos a Paradox que, mirando con odio a McDonner, comenzó a hablar con una voz bastante más profunda y grave que la que habíamos oído antes.

- ¡¿Cómo os atrevéis a dañar a mi hermana?!- dijo Paradox- ¡Mi venganza os llegará pronto, así lo jura Priscu!

Y la villana volvió a caer inconsciente, ante nuestra atónita mirada.

- Así que, después de todo, sabía nadar...[8]- farfulló McDonner

Antes de poder preguntarle a qué se refería, la señorita Jousset nos interrumpió.

- William, Adrian, la prensa está aquí- dijo, frotándose el brazo por el que la inmovilicé hace unos minutos- Creo que convendría hacer algunas declaraciones, pero sin aceptar preguntas por hoy.

- Pues vamos al lío- respondió McDonner con una sonrisa de despreocupación fingida- Nuestro público no puede esperar. Ponte a mi lado, Adrian.

El grupo al completo se puso frente a las cámaras y los periodistas comenzaron a hacer preguntas, a lo que McDonner respondió:

- Hoy ha sido un día duro. Solo puedo deciros que lo ocurrido en las inmediaciones del Louvre y aquí en el puerto estaba relacionado con un robo. Hemos capturado a la persona responsable y ya está bajo custodia policial- en ese momento me miró e hizo que me acercase a él un poco más- No hubiésemos sido capaces de lograrlo si no fuese por este hombre. Su nombre es Ghost y es el nuevo miembro de nuestro equipo.

Los flashes de las cámaras eran realmente molestos, pero aguanté con buena cara mientras McDonner proseguía.

- Así que acostumbraos a estas caras, porque estamos aquí para quedarnos- y levantando el tono, añadió- ¡Saludad a los EUROCorps!

A unos cinco kilómetros del puerto, río abajo, un hombre salía del agua con un equipo de buceo y las ropas de los soldados de PRISCU. Se sentó en la orilla del río y se quitó el respirador, dejando ver su cara, la cara del mercenario conocido como Rage.

Tenía una pequeña mochila de la que sacó una bolsa hermética con un teléfono móvil, que sacó para hacer una llamada.

- Hola, soy yo... El trabajo está hecho, pero la tarifa acaba de doblarse... Pues porque te dije que no me metía en trabajos relacionados con superhéroes y me he visto delante de los putos EUROCorps... ¿Aceptas entonces?... De acuerdo, tendrás la caja en un par de días, como acordamos... Es el último trabajo que hago para tí, una vez que entras en el radar de los putos superhéroes, es demasiado difícil salir como para arriesgarme por un cliente... Adiós, Doctore.

Y así, el mercenario colgó el teléfono y se dirigió hacia una pequeña lancha que tenía oculta junto al río, por el que se aleja siendo iluminado únicamente por la luna.

-FIN-

OTROS

Anotaciones

  1. ^ Adrian y Radu se conocieron en El Primer Paso, ¿no lo has leído todavía? pues no esperes más
  2. ^ Otra vez, en El Primer Paso, es el destino, lo tienes que leer
  3. ^ Ghost también conoció a Fiorella en El Primer Paso. En serio, aún no se porqué no has empezado ya a leer esa historia
  4. ^ Radu
  5. ^ ¿De verdad tengo que decirlo? en El Primer Paso
  6. ^ Antes de trabajar para los EUROCorps, tanto Radu como Fiorella, conocieron a Will en los acontecimientos transcurridos durante Cuestión de Sangre
  7. ^ ¿Te suena de algo? Si es así, es que ya has leído Cuestión de Sangre, si no ¿a qué esperas?
  8. ^ Para entender esto, hay que llegar hasta el final de la trama Cuestión de Sangre
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