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— Sí. Decía la niña que, sin pensarlo mucho, abría la piruleta y empezaba a lamerla con una sonrisa.
 
— Sí. Decía la niña que, sin pensarlo mucho, abría la piruleta y empezaba a lamerla con una sonrisa.
   
— Ahora vendrá un agente que es muy simpático —comentaba tras una nueva afirmación de la niña.
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— Ahora vendrá un señor muy simpático que además es policía —comentaba tras una nueva afirmación de la niña.
   
 
La doctora cogió los dibujos y salió al pasillo, allí hizo un gesto a un agente que esperaba fuera y entró en la sala, mientras ella seguía caminando hasta una sala rodeada de ventanas de cristal en el centro de la comisaría, más grande que el resto.
 
La doctora cogió los dibujos y salió al pasillo, allí hizo un gesto a un agente que esperaba fuera y entró en la sala, mientras ella seguía caminando hasta una sala rodeada de ventanas de cristal en el centro de la comisaría, más grande que el resto.

Revisión de 20:56 17 feb 2020

Sección Tangent Adventures

"La doctora Eloise entrevista a Yesi Bresmie para conocer qué ha pasado en su hogar."

RESUMEN

la doctora Eloise hace una entrevista a una jovencísima Yesi Bresmie. La niña, superada por el trauma no querrá hablar, por lo que la doctora pensará una forma alternativa de comunicarse.

A través de unos dibujos, Eloise descubrirá lo sucedido en la mansión Bresmie, con su familia.

La historia que la niña cuenta: como una mujer fantasma intenta atacarla, pero es salvada por un monstruo; como una mujer mata a sus padres, que resucitan y matan a un ejército de monstruos, es tan inverosímil que, tras hablarlo con su jefe, acaban echando la culpa a un asesinato, asalto y robo, mientras los servicios sociales acuden a por la niña.

TRAMA

— ¿Yesi? —decía una voz de mujer que entraba en una sala color azul pastel, con estanterías, también de colores pasteles, repleta de juguetes y carteles motivadores.

En un sofá color mostaza claro se encontraba sentada Yesi Bresmie. Una niña de apenas 5 años que entrechocaba los tobillos de sus pies, que apenas llegaban a tocar el suelo de aquella sala. Tapado por su pelo y un traje de noche ensangrentado, se entreveía en su cuerpo múltiples arañazos y moratones.

— Yesi, mi nombre es Eloise. Soy médico y estoy aquí para ayudarte.


Yesi guardaba un silencio como respuesta.

—Yesi, ¿estás bien?


Yesi no respondía.

— ¿Te duele algo?


Yesi enseñó su dedo anular. Tenía un gran hematoma. La doctora se acercaba a verlo más de cerca, sentándose a su lado.

— Eso se irá pronto —decía dándole un beso en el dedo.— Ves, a que ahora te duele menos.


La niña parecía un poco más feliz, quitando su mirada del infinito y mirando a la doctora mientras afirmaba con la cabeza.

— Bien. Yesi, podrías contarme qué pasó en casa.


Yesi volvía a no responder.

— …No pasa nada. Mira… —dijo sacando unos folios y unas ceras de colores—, podemos hacer dibujos. ¿Quieres?


Yesi volvía a afirmar con la cabeza mientras se lanzaba a coger los folios y comenzaba a dibujar en la mesa de la doctora.

— Bien. Creo que a alguien le gusta dibujar —comentaba mientras se levantaba, cogía su libreta y se sentaba en su silla, tras la mesa y frente a la niña.— ¿Qué es eso?

La casa

Aperturas 5 1

— ¡Oh! Creo que eso es una casa, ¿no, Yesi?


Yesi afirmaba con la cabeza.

— ¿Y por qué tu casa tiene ese brillo?

— Porque es muy bonita.

— ¿Ah, sí? ¿Por qué?

— Hay cuadros… —decía alargando las vocales y con voz tontorrona.

— ¿Cuadros bonitos?

— Sí. Y por toda la casa. Mamá decía que papá era un cursi, que no podía vivir sin el arte de sus amigos… ¿Sabes? Teníamos un oso.

— ¿Un oso?

— Sí. Aunque tenía pelo, ¡de verdad!…pero estaba duro. No era un oso como Teddy. Quiero a Teddy.

El sueño

Aperturas 5 2

— ¿Teddy…dormía contigo?

— Sí. Teddy me ayuda.

— ¿A qué?

— Pues…algunas noches…desde mi dormitorio se oyen ruidos. Como si diesen golpes en la pared. Teddy me protege.

— ¿Como es el ruido que oyes?


La niña comenzó a dar golpes en la mesa, de manera rítmica.

— ¿Yesi, quién duerme al otro lado de esa pared?

Papá y mamá.

— ¡Ah…! —dijo con una sonrisa picarona.

— Sí. No sé por qué, pero cuando les pregunto por los ruidos, mamá y papá se ponen rojos —dijo soltando una risita que pareció iluminar, momentáneamente, una cara que hasta entonces estaba oscurecida. Como respuesta Eloise le devolvió la mirada entendiendo lo que sucedía.

— ¿Anoche también dormías en tu cuarto?


De nuevo la cara de Yesi volvió a ensombrecerse, denotando en sus ojos una intensa tristeza.

Eloise espero unos segundos y acercó su mano a la de la niña, sin tocársela, esta no apartó la mano y Eloise, con delicadeza señaló la cama.

— ¿Dormía Teddy contigo?

— Sí.

— ¿Y creo que tuvo una pesadilla, no?

— No… —volvió a decir mientras alargaba la “o” con una medio sonrisa— Teddy es un peluche. ¡No puede soñar! —afirmaba tonteando.


Eloise quedó un poco descolocada ante la respuesta de la niña, pero inmediatamente redirigió la conversación:

— ¡Claro!, qué tonta soy. ¿Y tú? ¿Tuviste una pesadilla?

El fantasma

Aperturas 5 3

— Sí. Pensé que me había despertado el ruido, pero no. Era una pesadilla…había una fantasma

— ¿Una fantasma?

— Sí.

— ¿Cómo era la fantasma?

— Era guapa. Tenía un traje blanco, y el pelo gris. Brillaba, como una luciérnaga.

— Ah…¿Y qué lleva en la mano?

— …Lo vi por el rabillo del ojo —dijo susurrando.

— ¿Y qué era?

— Un cuchillo, creo. Vi que se le iba a caer encima de mi. ¡Era un poco torpe! Como Donna —dijo sonriendo.

— ¿Quién es Donna?

— Donna es una amiga del cole. Es un poco torpe. La seño se lo dice cuando se le caen los lápices…

— Y qué pasó con la fantasma…

El monstruo

Aperturas 5 4

— El monstruo le cogió el cuchillo. Pero creo que se hizo pupa.

— ¿Un monstruo?…¿también?

— Sí. Era como el lobo feroz.

— El lobo feroz…

— Sí. Era negro y peludito, como Popsie.

— ¿Popsie también es un peluche?

— No. Es el perro de mi vecina.

— Yesi, ¿por qué tiene “el monstruo” el cuchillo en el brazo?

— Lo paró, y se hizo pupa. Pero después le pegó. Me defendió, como Popsie cuando se acercan los gatos sucios…Creo que el ruido lo ponía nervioso.

— ¿El ruido de la pared?

— Sí. Y atacó al fantasma. Y este salió corriendo. Yo…me asusté y grité.


La doctora quedó en silencio unos minutos antes de que la niña volviese a hablar.

— Creo que no era una pesadilla…

— Lo fue, lo fue. ¿Y qué pasó a continuación?

— El fantasma y el monstruo salieron de mi dormitorio y entraron en la habitación de Brian. Yo salí corriendo detrás llorando. Buscando a papá y mamá.

Los pesados

Aperturas 5 5

— ¿Quiénes son esos?

— Son papá, mamá, la fantasma y la señora rara,

— ¿Señora rara? ¿Quién es?

— No lo sé. Estaba en la habitación de papá y mamá. Quizás estaba haciendo ruido con ellos.

— ¿Y qué hacen?

— Están matando monstruos.

— Eso que lleva papá es un…

— Un palo. Lo usa para darle a la pelota los domingos en el campo.

— ¿Y mamá, lleva un bra…? —no terminó la frase cuando la niña contestó algo indignada.

— Un rascador. Si tiene uñas y todo.


La doctora se detuvo un instante mientras la niña seguía cogiendo folios y dibujando. Por fin se había abierto y no iba a parar ahora, pero esa fantasía…habría que descubrir quién era el fantasma, el monstruo y la rara.

— ¿Sabes?, la señora rara gritaba mucho. Y saltaba. Era muy divertida.

— Yesi, ¿qué es eso verde?

— Círculos.

— ¿Círculos?

— Sí. Círculos de purpurina. Pasé por ellos cuando la fantasma me hizo pupa en el dedo —dijo enseñando su dedo anular— ¿quieres que te lo dibuje?

— Claro. Debes saber que eres una gran artista.

— Sí. Mi mamá me lo dice…

El círculo

Aperturas 5 6

— ¡Ves! Soy yo en el círculo.

— Y por qué dibujas a la señora rara.

— Creo… —dijo bajando la voz hasta susurrar— que ella hacía esos círculos

— Y ahora dibujas a mamá, ¿no?

— Sí.

— ¿Por qué?

— Creo que mamá se enfadó conmigo. Me gritó para que me fuese a mi cuarto.

— No…no creo que estuviese enfadada, cariño.

— No. Yo tampoco. Me sonrió —dijo mientras cambiaba el dibujo de la madre y le ponía una sonrisa.— Y lloraba. Un poquito. Como cuando veo Iced[1].

— Entiendo…¿Y qué hicieron el resto?

— Hablaron. Los papis y las mamis hablan mucho.

— Hablaron con el fantasma.

— La fantasma. Sí. Dijeron algo de morir. Como la abuela.

— ¿Qué más escuchaste?

— No sé. Me fui a la cama.

— ¿Y los monstruos?

— Creo que se quedaron en la habitación de Brian.

— Brian es tu hermano, ¿no?

— Sí. Tiene nueve años. Papá dice que es grande y que pronto tendrá novia.

— Brian estaba bien.

— No sé. Había mucho ruido.

La niña continuó dibujando cuando interrumpió el ruido del bolígrafo de la doctora apuntando datos en una libreta de cubierta negra.

— …¿Qué significa cesar?

— ¿César?

— No, no. Cesar.

— Uhm…anular algo…dejar de hacer algo…

— No entiendo… La fantasma dijo que iba a cesar de hacer lo que hacía si mis papás la ayudaban.

— ¿Qué quería hacer la fantasma?

— No lo sé —decía mientras volvía a su dibujo.

— ¿Y tus papás la ayudaron?

— No lo sé.

La resurrección

Aperturas 5 7

— ¿Qué dibujas ahora?

— A papá y a mamá.

— Están en el suelo.

— No. Esos no son papá y mamá. Esos solo se le parecen —dice mientras coje el color azul y continúa dibujando—. Estos son papá y mamá.

— Son azules, ¿por qué?

— No lo sé. Y brillaban —decía mientras dibujaba líneas alrededor de los padres.

— ¡Oh! Y te salvan de los monstruos.

— Sí. Los monstruos se estaban comiendo a los papás de mentira, pero papá y mamá hicieron que se cayesen los cuadros bonitos…y las esculturas…y el oso. ¡Grrrr! —ruge antes de una tímida risotada, tras la cual se volvía a entristecer la cara de la chica.

— ¿Y qué dibujas ahora?

— Es Brian. Se escondió en el cuarto de papá y mamá.

— ¡Oh! También es azul.

— Sí. Estaba muy guapo.

— Yesi, esa eres tú…

La venganza

Aperturas 5 8

— Sí. Yo estaba escondida en mi cuarto, ¿sabes?, pero miraba por la puerta. Y después vinieron todos.

— Esa es la señora rara. ¿También fue a tu cuarto?

— Sí. Corrió con la fantasma.

— ¿A dónde corría?

— A mí…creo. Creo que me querían dar un abrazo.

— Claro, ¿y quién ganó?

— No sé. Apareció la mujer rara y puso un círculo.

— ¿Puso un círculo?

— Sí —afirmaba la cría mientras cogía el color verde y dibujaba un círculo encima de la fantasma.

— ¿Y qué es eso que dibujas ahora? —preguntaba la médica mientras la niña cogía el azul y dibujaba algo debajo del fantasma.

— Es sangre de fantasma. El circulo hizo que apareciese —dijo cogiendo la goma de borrar y borrando la mitad del fantasma.


Rápidamente la médica se llevó las manos a la boca para intentar ocultar un grito de sorpresa.

— ¿Y qué pasó con la señora rara?

La niña encogió los hombros.

— Yesi. Has sido muy valiente hoy —decía la doctora mientras le daba una piruleta sin azúcar—. ¿Quieres una?

— Sí.

— Perfecto. ¿Me das un minuto?

— Sí. Decía la niña que, sin pensarlo mucho, abría la piruleta y empezaba a lamerla con una sonrisa.

— Ahora vendrá un señor muy simpático que además es policía —comentaba tras una nueva afirmación de la niña.

La doctora cogió los dibujos y salió al pasillo, allí hizo un gesto a un agente que esperaba fuera y entró en la sala, mientras ella seguía caminando hasta una sala rodeada de ventanas de cristal en el centro de la comisaría, más grande que el resto.

— ¿Comisario?

— ¿Y la hija de los Bresmie?


La doctora lanzó los dibujos sobre la mesa de aquel hombre.

— ¿Qué significa esto?

— Claramente la niña ha sufrido un trauma. Ha transformado el asalto y la masacre de su casa en una historia de monstruos. ¿Se sabe algo de su hermano?

— Sí. Su cadáver estaba en el armario de su dormitorio.

— ¡Oh! La niña me ha contado que había resucitado, junto a sus padres. Qué lástima de familia. Se sabe qué se han llevado.

— No. Toda la casa está destruida. ¿Alguna pista de los atracadores?


La doctora sacó uno de los dibujos de la “señora rara”.

— Ella. Creo que era la ladrona principal. La niña la llama “La señora rara”. Puede que estuviese colocada.

— ¿Y esa azul?


La doctora negó con la cabeza.

— Ni idea. Creo que fue la asesina de los padres. Pero usa ese patrón para dibujar a los padres y a su hermano.

— Si "la señora rara" es la ladrona principal, ¿quién es la fantasma?

— ¿Una asesina, quizás?

— Un asalto, un asesinato y un robo…pobre familia. Pero es comprensible siendo la familia Bresmie.

— ¿Aviso a servicios sociales?

— Sí. Pero quédate con ella hasta que lleguen. Debemos intentar retrasar que los medios se enteren de esto. Lo investigaremos de manera interna hasta dar con una solución y se arregle el tema de la herencia.

— De acuerdo, jefe. —decía la doctora que salía de aquella sala y volvía a la sala con la niña.

OTROS

Notas

Anotaciones

  1. ^ Versión de la Tierra-3111 de Frozen.
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